WASHINGTON | 12/12/2011
Las aves de mayor tamaño son las más afectadas por el ruido en las ciudades, según los resultados de un estudio difundido. El canto de estos pájaros es de baja frecuencia por lo que es opacado por el ensordecedor ruido de autos o fábricas, según el autor principal de la investigación, Clinton Francis, del Centro Nacional de Síntesis Evolutiva en Durham, Carolina del Norte, en Estados Unidos.
Su artículo divulgado en la revista PLoS One indica que tanta bulla altera el comportamiento de las aves: el estrés daña su reproducción y también pueden cambiar su trino, lo que afecta su comunicación. «En los casos evaluados en nuestro estudio, el ruido parece forzar a algunas especies a abandonar hábitats favorables porque no pueden comunicarse», explicó el principal firmante del trabajo.
Ello también puede tener un impacto negativo en los bosques porque los pájaros diseminan las semillas, añadió. Entre las especies cuyo canto resultó apagado por la contaminación acústica se encuentran la tangara aliblanca migratoria, western tanager (Piranga ludoviciana), el picogrueso pechicafé, black-headed grosbeak (Pheucticus melanocephalus) y la huilota (Zenaida macroura), indicó Francis.
La gravedad del impacto de los sonidos ensordecedores sobre las aves puede ser más severo porque sus territorios son más grandes en comparación con otras de menor tamaño. Las aves pequeñas no sufren tanto con el ruido de las ciudades porque su canto es de frecuencia alta y se distingue mejor.

